Al finalizar el curso ya habíamos recibido un nombre nuevo: Colegio Milagrosa – Las Nieves y todos los trámites administrativos estaban hechos, la promesa, el sueño se estaban haciendo realidad. El día 11 de junio salía publicada en el B.O.C.yL. la autorización del nuevo centro, oficialmente, el día 1 de septiembre de 2013 comenzaba una nueva etapa de la historia de los colegios vicencianos en Ávila.
El día 28 de junio celebramos este acontecimiento, y lo hicimos con una eucaristía en la Iglesia del Convento de San José, lugar emblemático pues allí inició su reforma Santa Teresa de Jesús. Lugar de comienzos, por tanto, de conversión a lo esencial, de sencillez y alegría. Iniciamos la celebración de manera muy simbólica. Una antorcha partió del colegio Purísima Concepción y otra de Medalla Milagrosa, ambas llevadas por alumnos de cada centro acompañados por las directoras. Estas simbolizaban la luz transmitida en ambos colegios durante generaciones. Las dos antorchas llegaron juntas al pie del Altar y con ellas se encendió un pebetero en el que ya ardía una única llama. Esta llama, alimentada con la eucaristía, sigue hoy brillando, sigue calentando nuestros corazones e iluminando nuestros pasos.
Hoy, seguimos ilusionados con este proyecto, buscando cada día el diálogo que nos permita discernir y hacer opciones, que nos ayude a renunciar a lo propio de cada uno para elegir lo que brota de la reflexión conjunta, disfrutando de la riqueza de abrirnos a la visión del otro para construir nuevas sendas. Como Abraham vemos cumplida la promesa: en los rostros alegres de nuestros alumnos, pequeños y grandes, en el esfuerzo diario de cada docente que prepara con entusiasmo clases y actividades para sus chicos, en los detalles del personal no docente atento a cualquier necesidad que pueda surgir, en la satisfacción de las familias que apoyan este proyecto común, en la participación en la vida del centro de las dos Comunidades de Hermanas.
A todos…sigamos contando estrellas.